Rol del trabajo pro bono en los consultorios jurídicos

Dos Decanos hablan sobre los desafíos en educación superior

Juan Carlos Forero, decano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, y Carlos Arturo Hernández Díaz, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre Seccional Bogotá, hablaron para este especial sobre los principales temas de actualidad en materia de educación superior.

 

Juan Carlos Forero

Decano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario

ÁMBITO JURÍDICO: ¿Cuáles son los temas actuales de mayor preocupación en la formación de los abogados?

Juan Carlos Forero: La mayor preocupación hoy en la formación de abogados radica en superar la dificultad de un mundo donde la información se confunde con el conocimiento y el conocimiento se confunde con la sabiduría. Formar en principios éticos y jurídicos y concientizar a los estudiantes de la función social inherente a su profesión es otro de los grandes retos.

Á. J.: Se ha planteado una reforma integral a los consultorios jurídicos. ¿Qué cree que se debe mejorar frente a los mismos?

J. C. F.: El consultorio jurídico es la gran prueba vocacional de quien quiere ser abogado. Los consultorios cumplen una gran labor, pues son la materialización de la función social de la profesión. Creo que sí es posible ampliar las competencias en algunas materias. Sin embargo, ello va de la mano con una mayor exigencia en la calidad de los programas de pregrado, para que se preste un servicio social de calidad a quienes no cuentan con los recursos para sufragar un abogado. Igualmente, la práctica probono que ha tenido un gran desarrollo por parte de la Fundación Probono y el aporte de grandes juristas como Paula Samper y María Lucía Torres es muy importante, pues se trata de lograr que los profesionales brinden asesoría jurídica gratuita de alta calidad.

Á. J.: Un proyecto de ley propone más requisitos para que los abogados obtengan la tarjeta profesional, tales como la aprobación del Examen de Estado de Calidad en Educación Superior (Saber Pro). ¿Comparte esta propuesta?

J. C. F.: La Abogacía es una conducta de ejecución permanente edificada sobre principios éticos: No se es abogado solamente por tener un título que así lo acredite. Considero que debe existir en Colombia un colegio de abogados en el que los que aspiren a ejercer deban colegiarse y deban aprobar un examen. Igualmente, la propuesta del Saber Pro es válida, pues necesitamos mejores abogados.

Á. J.: ¿Cuáles son los retos que hoy tienen las facultades de Derecho para mejorar la formación posgradual del abogado?

J. C. F.: El abogado debe estar actualizándose constantemente. La formación posgradual debe identificar las necesidades de cada una de las áreas sin ser una reiteración del pregrado. El reto de la calidad debe estar presente tanto como la cobertura misma.

Á. J.: ¿Qué áreas del Derecho tienen mayor demanda en la formación del abogado?

J. C. F.: Sin duda alguna, todas las áreas que están vinculadas con tecnologías de la información tienen y tendrán mayor demanda, y esto abarca desde el Derecho Comercial al Penal, del Administrativo al Internacional.

Á. J.: Muchos adolescentes recién egresados se desilusionan cuando les dicen que hay muchos abogados en Colombia. ¿Qué hacer para motivarlos, si así lo desean, a elegir esta profesión? 

J. C. F.: Un mensaje para los jóvenes: No hay exceso de abogados, por el contrario, tenemos un gran déficit. Lo que realmente nos sobran son titulados en Derecho, pero abogados nos faltan. Abogado es aquella persona que se graduó y que ejerce su profesión, la ama a pesar de las dificultades que se le presentan al que ama la justicia, y que acierta o yerra, pero siempre con el norte de la buena fe en su corazón. Abogado es aquel que sabe que tiene que estar constantemente actualizado, pero que más allá de los conocimientos jurídicos, tiene una formación en valores y principios sobre los que se edifica su ejercicio profesional. Necesitamos que esos jóvenes que sueñan con la justicia sepan que en el Derecho habita uno de los caminos que conducen a ella. Necesitamos esos jóvenes que tienen la sensibilidad de entender al otro, de dar ejemplo de grandeza a las generaciones pasadas.

 

Carlos Arturo Hernández Díaz

Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre Seccional Bogotá

Á. J.: ¿Cuáles son los temas actuales de mayor preocupación en la formación de los abogados?

Carlos Arturo Hernández Díaz: La formación debe estar con un objetivo muy claro, un humanismo realista. Así, en primer término, nos debemos preocupar por impartir un conocimiento acerca del Derecho basado en la idea de que el quehacer jurídico es razonamiento práctico, y de esta forma poder reconocer algo que se deja de lado: una relación estrecha entre Derecho y ética. En segundo lugar, nuestros abogados deben tener un rasgo característico de ser un profesional analítico simbólico cuya identidad esté marcada por el hallar una respuesta justa en cada uno de sus litigios y problemas que serán el pan de cada día. Finalmente, un abogado que tenga en su horizonte la dignidad de la persona humana.

Á. J.: El Ministerio de Justicia propuso endurecer los requisitos para que se les conceda el registro calificado a las facultades de Derecho. ¿Está de acuerdo con esta posibilidad?

C. A. H. D.: Claro, estoy de acuerdo. El hacer más exigente el funcionamiento de una Facultad de Derecho hace que los programas tengan una mejor calidad para que la sociedad pueda contar con un egresado con un perfil ético, conciliador, consciente de la importancia de su actuar integral.

Á. J.: ¿Cuáles son los retos que hoy tienen las facultades de Derecho para mejorar la formación posgradual del abogado?

C. A. H. D.: Debemos formar a unos egresados que, por un lado, estén en el mercado laboral y, a la vez, formándose. Debemos buscar que tengan oportunidades de internacionalización en las facultades, que puedan tener visiones de otras culturas jurídicas, propiciar instancias investigativas, un alto énfasis en la comprensión de problemas sociales, y esto se logrará gracias a la formación investigativa.

Á. J.: ¿Qué importancia tienen los posgrados para la capacitación de los abogados?

C. A. H. D.: Los posgrados son una necesidad, pues necesitamos actualizarnos. Teniendo en cuenta que siempre requerimos de una guía, no alcanzaremos nuestras metas si no tenemos viva la llama del nuevo conocimiento. La legislación puede cambiar a diario, pero no las competencias que se adquieren para interpretar, lo que cambia es la realidad social. Por ello, debemos prepararnos para entenderla. La formación posgradual es necesaria para crecer de manera integral.

Á. J.: ¿Qué áreas del Derecho tienen mayor demanda en la formación del abogado?

C. A. H. D.: Tenemos una fuerte demanda en Derecho Público, Derecho Laboral, Derecho Comercial y en Derecho Penal.

Á. J.: ¿Qué profesional en Derecho hay que formar para el posconflicto?

C. A. H. D.: Debemos buscar un jurisconsulto, para que las personas puedan mantener y recuperar sus derechos. Es un ser equilibrador, un báculo para la paz social. El abogado no es un hombre preparado para la batalla, sino para la conciliación.

Á. J.: Muchos adolescentes recién egresados se desmotivan cuando se les dice que hay muchos abogados en Colombia. ¿Qué decirles para que se animen, si así lo desean, a elegir esta profesión?

C. A. H. D.: Hoy, algunos de los estudiantes tienen claro que su vocación es ser abogado. Sin embargo, la mayoría de ellos se gradúa de bachiller y, por diversas razones, no tienen definido qué harán de ahí en adelante, se preguntan qué universidad será la mejor, facilidades de pago, horarios, calidad e, incluso, ubicación. Tantas preguntas que se hacen unos y otros, pero, en realidad, la pregunta sería: ¿Qué quiero ser y por qué? Si estudio Derecho que no sea por dinero, que no sea por simple necesidad de ser alguien en la vida con un título buscando abrirme camino. Estudio Derecho, porque entiendo que el ser abogado me da herramientas para cambiar la sociedad como hacedor de justicia.

Lea la entrevista original realizada por Ámbito Jurídico, AQUÍ